Vueltas que da la vida. Ya se me hacía familiar la nueva gran estrella de la selección mexicana de futbol que pronto estará pasando vergüenzas en nombre de todos allá en Venezuela, en la Copa América.
"Nice! How much?"
Aparentemente, Sascha Baron Cohen sigue jugando bromas, pero esta vez lo está haciendo a expensas del tercer mundo. Piénsenlo: un jugador "griego", quesque nacido en San Luis Potosí, regresa a México para conquistar propios y extraños con sus comiquísimas ocurrencias binacionales; además de no pasar la puta pelota y fallar goles contra Brasil con la portería vacía (eso tuvo que ser algún tipo de broma).

"¿Dices que el tipo que intentaba ponerme un puño de hule en el ano es homosexual?"
Pronto una cámara seguirá al Borat griego parloteando sobre los problemas económicos, sociales y judíos de su pais, en clases de etiqueta, , y por supuesto, mandando a chingar a su madre a los putos de Macedonia.
"Jak sie masz?"



Pero bueno, si nos vamos al otro lado del espectro, el de las películas menospreciadas, esta es un ejemplo relativamente representativo. Digo, no es que haya sido vilipendiada, pero creo que Volver es de lo mejor del año. Definitivamente menos espectacular y vistosa que Hable con ella o La mala educación, la fuerza de Volver se concentra en la atención al detalle, la calidez de la exploración femenina almodovariana (que ya es como una marca) y, por supuesto, la voluptuosa Penélope Cruz. Una película brillante, gentil y honesta.


