jueves, julio 06, 2006

danimix #6-10


Basta.Basta.Basta de política. Muy a mi pesar, parece que ya ganó Felipe Calderón, y la verdad yo ya me quedaba contento si me prometieran que ya terminan estas horrorosas elecciones. Que gane quien tenga que ganar pero que ya acabe, que guarden sus pistolas porque no hacen más que dispararse en el pie. Vámonos a asuntos más placenteros.

Aimee Mann - Wise up (Magnolia, 1999)

Uuuuuy, me acuerdo hace como cinco años, cuando apenas descubría el cine y todo su esplendor, cómo me movió el tapete Magnolia. Verla por primera vez fue sin duda una experiencia desconcertante. Recuerdo observar intrigado la manera en que se desdoblaba incesantemente ese orgasmo emocional durante tres horas, concluyendo de manera pasmosa pero ab-so-lu-ta-men-te adecuada, dejando esa sensación de asombro y de no saber exactamente qué pasó pero tener la certeza de querer repetir el viaje. Muy probablemente mi enamoramiento con la película provenga del momento en el que la vi, y quizá si la viera por primera vez hoy no me impresionaría tanto, pero Magnolia marcó un antes y un después en mi relación con el cine, y me atrevería a decir, con el arte.

Hoy, en el 2006, aunque sigo creyendo que Magnolia es una genialidad absoluta, debo reconocer que la música de Aimee Mann no me sigue convenciendo como antes. Asumiendo a las canciones de Mann como fuente del argumento de la peli (según ha reconocido el director, Paul Thomas Anderson), y tomándolos como un ente compartido (el álbum se complementa con el filme y viceversa), las canciones destacan por ser parte integral de la historia de Anderson y como tal no se pueden desligar, por lo que adquieren un punch emocional mucho más poderoso del que pudieran tener por sí solas. De tal manera, Wise up es la pieza que sobresale (bueno, junto a Save me) por la importancia formal que tiene dentro de la cinta (cualquiera que la haya visto recuerda la secuencia* en la que aparece por su importancia emotiva), y como tal, transfiere una buena carga de esa intensidad emocional a la interpretación de Mann: suave, dulce, comprensiva, pero ciertamente recriminatoria. Quizá me estoy amargando y este tipo de canciones melosasmelosas ya no me hacen lo mismo, pero la rendición de Mann es verdaderamente conmovedora.

* Hazte un favor y NO veas la secuencia hasta verla en la películad.

Sonic youth - The diamond sea (Washing machine, 1995)

Tengo que hacer una confesión: nunca le he encontrado completamente el chiste a Sonic youth. Siempre los he admirado y los he tenido en muy alta estima, pero no puedo negar que sus discos me cuestan trabajo, y más cuando me acostumbré a esta forma de ver la música tan... desarticulada, digamos (en cuanto a lo de ir canción por canción pues). Pero desde la primera vez que la escuchas, The diamond sea es hipnotizante. Sin duda uno de sus cortes más accesibes (al menos en su versión recortada, ya que la original dura como veinte minutos) ya que incluye el reconocible estilo de Sonic youth -el feedback deambulantey el
mood desesperanzado- en una melodía hasta tarareable. Pero como sea, como track aislado funciona de maravilla, pero yo me sigo quedando con Goo.

Grandaddy - So you'll aim toward the sky (The sophtware slump, 2000)

Será que como adolescente era mucho más sensible, pero estas canciones melodramáticas ya no son mi fuerte, aunque definitivamente la intención azotada, cortavenas y medio suicida de la canción todavía toca una venita vulnerable. Como sea, seguramente la canción tiene un significado dentro del álbum como concepto (recordando que
The sophtware slump es primo cercano de discos como OK computer o Good morning spider, de Sparklehorse, que tienen en común algo así como una onda de "melancolía-postapocalíptica-ultratecnologizada"), en mi caso particular está ligada irremediablemente a corazones rotos de mis años mozos. Qué le vamos a hacer, la adolescencia es un estado mental.

REM - The great beyond (Man on the moon, 1999)



Hace algunos posts comentaba sobre la canción dedicada a Andy Kaufman Man on the moon, que fue usada como inspiración para titular la película sobre Andy Kaufman, Man on the moon. Como tal, Milos Forman invitó a REM a contribuir con el score y algunas canciones para la película. The great beyond es una de esas canciones. En realidad es como la hermanita menor de Man on the moon (la canción), que es como el tema de Man on the moon (la película); vendría siendo como un lado-b varios años después. Pero bueno, sólo la mencionaba para destacar el excelente video (que si algo se le reconoce hasta la fecha a REM son sus videos), en el que juegan con el concepto de la televisión (referenciando el papel que esta juega, incluso, en la historia de Andy Kaufman), y que incluye una serie de imágenes de archivo de Kaufman que quedan muy bonitas con el montaje. Además Michael Stipe baila super chido.

David Bowie - "Heroes" (Heroes, 1977)

Hombre, qué puedo decir. Una de las (si no es que LA) mejores canciones de amor de la historia del pop, supuestamente inspirada en una pareja que Bowie vio "amándose" bajo la sombra del Muro de Berlín. Este es el mejor Bowie: incontenible, desbordado; hasta podría decir que eufórico. Una canción épica, genuinamente afectada, una celebración a la conexión humana y a la individualidad.

Versiones hay docenas, pero ninguna se le acerca a la majestuosidad (chale, me estoy quedando sin adjetivos) de la interpretación original del disco homónimo. Sonará muy dogmático, pero a mí me entristece ver como una creación tan intensa y personal es absorbida por la industria cultural para convertirla en (casi) un lugar común. "Heroes" ha sido reciclada y reciclada hasta verla identificada con marcas (Microsoft), o peor aún, por versiones ahuevadas como la de Wallflowers que aparece en el soundtrack de Godzilla. No se le hace eso a "Heroes". O la cantas con huevos o no la cantas. Debería haber una ley.

Versiones buenas pueden ser el remix de Aphex twin, la de Nico, o quizá la de Ewan McGregor y Nicole Kidman en Moulin rouge!, donde la resonancia emocional de la obra original le sienta perfecto a la película y sus pretensiones arrebatadoras y grandilocuentes. No he escuchado las
versiones del mismo King Crimson, Blondie o la sinfonía basada en el úlbum entero de Philip Glass. Para redondear y enfatizar en lo chingón que es Bowie, acá tenemos su interpretación en el programa de Bing Crosby, de 1977, donde saca a relucir sus habilidades como mimo mientras actúa el final de la canción. Larga vida a Bowie.

Igualmente

Smashing pumpkins - Disarm (Siamese dream, 1993)

Otro estandarte del pop, Disarm representa quizá la representación más acabada del lado melódico de Smashing pumpkins, y un momento clave en el rock de los noventa. Quizá pueda ser engañosa en relación al sonido distintivo del grupo, pero la dramática orquestación corresponde al ánimo violento de Corgan y los suyos, junto a una letra que alude a una inclinación suicida (¿u homicida?), que según el propio Corgan habla de su relación con sus padres mientras crecía. Iba a calificarla devastadora, pero se me está pasando la mano con los adjetivos. Que le voy a hacer, estas compilaciones son de hace cinco años, es de esperarse que sean canciones que ahorita me afectan. Pero le voy a tratar de bajar a los lugares comunes.


Tito & tarántula - After dark (From dusk til dawn, 1996)
¡Satánico paendemonio! (Re)conocidísima por ser la canción del baile de Salma Hayek y su viborota en From dusk til dawn, la peli de Robert Rodríguez con guión de Tarantino, donde por cierto aparece el propio Tito y tarantula tocando la canción en el infame bar. Y aunque yo nunca he visto la película completa, sí he visto varias (varias) veces esta secuencia, que posiblemente sea la única aportación valiosa de Hayek al cine (Frida mis huevos). No sé porqué sigue siendo tan oscuro Tito y tarántula, con su trayectoria (o lo poco que conozco de) ya le valdría para tener un escaño más grande en el podio de lo cool, pero afortunadamente Robert Rodríguez filma películas hasta mientras caga y en una de cada tres aparece Tito, lo cual siempre es algo.

Pulp - Babies (His 'n' hers, 1994)
Aaaaahh Jarvis Cocker, cuánto te amo. No sé si sea por algún tipo de identificación enferma (de mi parte, obviamente), pero siempre me he sentido ligado a la figura de Pulp. Igual que como me pasa con otros grupos, lo más probable es que tenga que ver con el momento en que entrá a mi vida (uf), pero ese encanto ingenuo-perverso de Cocker me mata. Acá lo tenemos recurriendo a uno de sus motivos recurrentes, el voyeurismo. Siempre desde la perspectiva del adolescente (o del adolescente que creció sin darse cuenta), las letras de Cocker tienen ese feel nostálgico del que vive (en este caso viéndolo) algo por primera vez. Esa curiosidad insistente de los personajes (o el personaje) de Jarvis Cocker y su voz escurridiza pero resonante, junto con las musicalizaciones cínicamente avejentadas conjugan como pocas ocasiones en Babies. Ya se hablará más de Jarvis Cocker en este blog, seguro.

Oh I wanna take you home, I wanna give you children, and you might be my girlfriend,
yeah yeah yeah, yeah yeah yeah...


Frente! - Bizarre love triangle (Marvin the album, 1992)

Un cover verdaderamente revelador. Cuando Joy division mutó en New order, la percepción generalizada del nuevo grupo era que se había convertido en un pastiche a la moda, de cancioncitas dance intrascendentes. Ahora, para alguien que no soporta a Depeche mode y sus variantes, mi opinión sobre New order no se distanciaba mucho de la anterior, pero cuando oí la versión desnuda de Frente! de quizá la canción más conocida de New order, quedé prendado. La incertidumbre y naivete de la interpretación de Angie Hart complementan una letra abiertamente (¡y una vez más!) adolescente, tierna quizás, de un enamoramiento idealizado.

Velvet underground - Heroin (The velvet underground & Nico, 1967)

OK, esta es otra de adjetivos superlativos. Quizá algún junkie por ahí me podría contradecir, pero
lo más cercano a un viaje con heroína (¡pero sin amenazadoras agujas!) es escuchar esta canción a todo volumen con unos audifonotes tipo Jacobo Zabludovski. Carajo, qué intensidad.
Ya no hacen canciones como esta. Si he utilizado varias veces el adjetivo "orgásmico" en la corta vida de este blog, me retracto en todas para poder llamar a esta canción así: orgásmica (mejor que todas las vergas del mundo), visceral y genuina (no tienes que ser experto en drogas intravenosas para deducirlo en la puritita voz de Reed), es la descripción con pelos y señas de un viajesote, sin posicionamientos morales ni cuestionamientos de ningún tipo, tan sólo un testimonio. Pero para qué me hago tonto, ¿qué puedo decir que la canción no explique por sí sola? Ya sé: Supongo que simplemente no sé.



update: no puedo evitarlo, me encontré con un invaluable video de Lou Reed y John Cale en 1972 tocando la canción, y considerando que no hay taaanto material visual de los dos tocando juntos, aquí está para el fix.

Fito Páez - Tumbas de la gloria (El amor después del amor, 1993)

Con esta me enamoré de Fito. Ondulante, vertiginosa, potente, está ahí junto con Ciudad de
pobres corazones como las piezas más impactantes y violentas del señor. Paradójicamente, aparece en su disco que más me incomoda, justo cuando pasaba por su fase postochentera de los sintetizadores genéricos por todas partes (y por el look a la jesucristo), pero con una orquestación tan sólida, podría estar hablando de cachorritos y sería difícil pensar que no se trata de un asunto de vida o muerte. Y quizá de repente la letra entra medio forzada, pero es de destacar la pasión y delicadeza simultanea con la que Páez hila los fragmentos de su epopeya. Para mayor punch emocional, checar la versión de su álbum sinfónico, Euforia, que pudo haber hecho sólo para tocar esta canción con una orquesta y no se le reclamaría.

REM - Imitation of life (Reveal, 2001)

Cero y van tres. Ni me gustan tanto pero debo admitir que cuando REM le atina, le atina. Otro particularmente genial video, que es aproximadamente un clip de veinte segundos corrido con diferentes acercamientos y en diferentes velocidades una y otra vez, que transcurre en una colorida fiesta tradicionalmente (?) gringa.

La canción es preciosa, especialmente optimista y luminosa (aun para una de REM), pero de verdad, si algo vale la pena es el fantástico video. Y considerando que no tiene tanto tiempo, me hace conservar la esperanza que los chicos de Memphis se alzarán de las cenizas de lo que alguna vez fueron para demostrar al mundo que lo chingón perdura todos los putazos que le pueda dar la vida (y saquen un disco bueno, pues).

PIL - This is not a love song (This is what you want... this is what you get, 1994)

Supuestamente, This is not a love song fue escrita como respuesta a los ejecutivos de la disquera que le pedían al señor Rotten una canción de amor. Nomás por chingar, esta fue la canción con la que salieron, que se convirtió en un (el único, si no me equivoco) hit certificado de PIL. Pero me fascina la sonrisita desafiante con la que aulla que esta no es una canción de amor en el video. Aunque la mitad del tiempo sea insoportable, se le debe reconocer a Juanito Podrido jamás haberse sometido a nada y haber perdurado más allá de los Sex pistols. La verdad nunca le he puesto mucha atención a PIL, pero si el resto de sus canciones son la mitad de mordaces e inteligentes que esta, valdría la pena conseguir (ejem) algún disquito de ellos. Alguien dígame.

Tom Waits - Cold cold ground (Franks wild years, 1987)


Esta la traigo fresca porque hace poco vi Domino y, además que el mismo Waits aparece como un profeta desértico (?), la canción aparece más de una vez a lo largo de la película. (Creo que) habla de la muerte o de estar muy cerca de ella, pero como soy malísimo descifrando letras (y más de Tom Waits), lo que quiero destacar es la faceta de Waits de finales de los ochenta, justo entre el Rain dogs y el Bone machine, justo cuando mutaba en esta juglar de la posmodernidad que conocemos hoy, y le entraba a cualquier estilo sin distinción. Aquí me gusta especialmente (y es la única canción que conozco del disco) ese sonido carnavalesco, de feria, que representa la razón por la que más admiro a Waits, su falta de recato y habilidad para trasladar sus letras a cualquier estilo, desde una musicalización minimal, con uno o dos instrumentos, a algo cacofónico y estruendoso, haciendo que suene perfectamente planeado.

Weezer - Hash pipe (álbum verde, 2001)

Weezer a veces me fascina y otras me da una hueva espectacular . Aquí me fascinan, evidentemente. Se supone que la canción habla de una prostituta trasvesti junkie ("These players come to get me 'cause they like my behind"), pero si no es porque se lo leí en algún lado a Rivers Cuomo podría significar cualquier cosa. El video no ayuda a relacionarlo, por cierto (¿luchadores de sumo?), pero cuento con los dedos las canciones de Weezer tan pegajosas y demoverelpiecito como esta. Además la recuerdo mucho porque salió cuando "la segunda venida" de Weezer, que regresaron a "la escena musical" recibiendo muchísimos cumplidos por parte de todo el mundo, como si haberse ido cinco años nos hubiera hecho extrañarlos tanto que les otorgamos la etiqueta de "de culto". Nunca he entendido el fervor religioso con el que algunos siguen a Weezer (a veces creo que es porque están bien buenos), pero puedo reconocer que tienen excelentes (pero de veras excelentes) canciones; algo así como los Ramones (pegajosos y al grano), pero con letras más "raritas".

Luego le sigo...

1 comentario:

Anónimo dijo...

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