sábado, julio 01, 2006

danimix #1-5 (ii)

Radiohead - Idioteque (en vivo SNL, 2000)

Recuerdo vivir de cerca la euforia generalizada causada por el lanzamiento de Kid A en el 2000, cuatro años después de OK computer. Hasta fui con unos amigos a comprarlo (comprarlo!) el día que salió. Al día siguiente, preparatorianos dulces como éramos, todos los que lo adquirimos no estábamos bien seguros qué habíamos escuchado en nuestras respectivas casas la noche anterior, pero a todos nos había gustado. Tenía que ver (al menos en mi caso) con un artista mainstream haciendo algo que (tiernos preparatorianos bla bla bla) desafiaba la convención. Con el beneficio de seis años de distancia, puedo defender con firmeza aquella noción: Necesitas huevos para, después de hacer uno de los discos más exitosos (por donde lo juzgues) de la década, sacar un álbum con el potencial de alienar a buena parte de los que te pusieron tan alto. De verdad, se le agradece a Tom Yorke y compañía irse por el camino del impenetrable genio demente en vez de intentar acceder un nicho. Radiohead se convirtió en un nicho en sí mismo. Recuerdo también ver esta interpretación en Saturday Night Live (en el post siguiente) desde el televisor de mi casa y que mi mente ex-plo-ta-ra. Otro momento irrepetible, aunque sea sólo por la interpretación DESGARRADORA de Tom Yorke (que prácticamente está pasando por un lapso epilépsico), y por el aparatote de los enchufes. Sobra decir, es de las pocas presentaciones en SNL que han trascendido el contexto y han alcanzado vida propia, como Patti Smith con Gloria y Elvis Costello con Radio, radio, de la cual no tengo link pero sí el de un muy buen artículo sobre las mejores interpretaciones musicales en SNL.


T. Rex - Cosmic dancer (Electric warrior, 1971)

A mí, como a muchos otros hombrecitos que conozco, me fascina Billy Elliot. Pero además del mocosito, que por cierto se está convirtiendo en un excelente actor, lo que más queda grabado en el subonsciente es el espectacular soundtrack, que contiene varios himnos working class ingleses de inicios de los ochenta, además de una generosa dotación de los amos del glam, T. Rex. Y estoy seguro que para quienquiera que haya visto la película la imagen que más perdura es la secuencia de créditos inicial, con Billy brincando en la cama a cámara lenta mientras toca en el fondo esta canción. Es un momento majestuosamente cinematográfico, de los mejores usos de una canción ajena en películas recientes (cuento con los dedos momentos tan chingones como ese en películas de la década), que sin decir nada, marca el tono de toda la película. Desde ahí te desarma y hace que te creas cada momento posterior. En fin... De cualquier modo, la canción tiene 30 años más que la película, pero, tan chidos que son T. Rex, suena como si la hubieran grabado ayer. Ya habrá más chance de hablar de Electric warrior, de eso no hay duda.

The clash - London calling (London calling, 1979)

También, medio cliché, pero qué buenísima canción. Es de esas que puedes oír una y otra vez y cada vez se pone mejor. Indudablemente, los mejores momentos de Joe Strummer como liricista (uf) son cuando le da énfasis a lo visual, a las imágenes, y London calling es el mejor ejemplo de esa habilidad; más allá de la actitud prototípicamente transgresora del punk (de los Sex pistols, por ejemplo), London calling, el disco y el álbum, es, para mi gusto, el momento definitivo del punk real, una actitud que tiene que ver con decir "no, las cosas no están bien", despojándose de la saturación de grandilocuencia y artificio del que era objeto la música popular inglesa de finales de los setenta. Ese ritmo percusivo de aire siniestro, The clash corriendo, el Big Ben y el "bailecito" (en el que se hacen para enfrente cada "london calling") constituyen elementos de uno de los momentos artísticos más chidos del siglo pasado.

Para la trivia, el título alude a la identificación de la estación de la BBC usada durante la Segunda Guerra Mundial en transmisiones a países ocupados ("This is London calling"). Otra curiosidad que yo no me sabía: en los Grammy 2003 hacen un tributo a Joe Strummer Elvis Costello, Bruce Springsteen, Steven Van Zandt, Dave Grohl (¿Dave Grohl?) y el feo de No doubt interpretando London calling. La verdad me hace sentir medio sucio, pero aunque sea por Costello y Springsteen vale la pena.

Soda stereo - De música ligera (El último concierto, 1997)

Igual de obvio, otro (sí, otro) momento definitivo del rock, de un buen grupo, quizá no espectacular (hasta sus últimos -brillantes- discos), pero con un arraigo impresionante. La intensidad del momento es irrepetible, un instante de perfecta comunión entre el artista y el público que gana resonancia gracias a la orgásmica entrega de ambos lados de la ecuación. Lo que más me gusta del asunto es que en realidad sí haya sucedido la desintegración del grupo en un momento culminante (yéndose en la cima, pues) para embarcarse en proyectos que como Soda stereo no se hubieran podido permitir. Dudo que nadie que pueda leer esto no haya visto el video, pero nunca está de más.


Ben folds five - One angry dwarf and 200 solemn faces (Whatever and ever amen, 1997)
Psss, a huevo que son una gringada pero son pocos los grupos a los que las gringadas les salen tan bien. Y aunque es innegable que Ben Folds se pone mejor con los años haciendo música mucho más melosa (aunque en vivo se sigue saludablemente destrampando), lo inmediato, emputado y explosivo de (ciertas partes del) segundo disco de Ben folds five es asombroso. Para mí es como una nueva encarnación de Elvis Costello: medio nerd, aparentemente inofensivo pero terriblemente mordaz, que sabe cuando bajarle y cuando subirle. One angry dwarf... es una muy buena representación de este autodenominado "punk rock para maricones", que evidencia que aunque Folds tiene mayor libertad trabajando por su parte, se extraña un poco el sustento que Robert Sledge y Darren Jessee proporcionaban.

Lucybell - Luces no bélicas (Amanece, 2000)

La verdad casi no soporto a Lucybell pero cuando le atinan le atinan. Por mucho (pero muchísimo) la mejor canción que les he oído: breve, precisa y contundente, en oposición a sus frecuentes "exploraciones" tan larguísimas como pomposas. Una atmósfera urgida, siniestra, en realidad perturbada a es la que me remite esta GRAN canción. Para destacar la interpretación del baterista (o procesador de ritmos, como quieras), Francisco González, ya separado de la banda y con quien se fue el elemento que hacía sentir, al menos en un par de discos, un sonido mucho más amarrado y cohesionado.

Charly García - Nos siguen pegando abajo (pecado mortal) (Clics modernos, 1983)
Siempre he sido medio ambivalente hacia Charly García; me recontrafriega (musicalmente al menos) el tonito meloso de Sui Generis (menos Canción para mi muerte, claro) y aunque confieso que nunca he escuchado a La máquina de hacer pájaros ni Serú Girán, creo que desde que empezó a divertirse con su personaje y a soltarse más ha creado muy, MUY buenas canciones. Las letras siempre han sido lo más fuerte de Charly García, pero esta figura del señor medio desquiciado con el hitlerbigote le cae de perlas. Y es un goce verlo de hombre-orquesta y haciendo pendejadas. Chale, definitivamente tengo que oír más de este tipo.


BJ Thomas - Raindrops keep fallin' on my head (Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969)

Haciendo un viro radical, sigue Raindrops de BJ (?) Thomas, una canción que podría definir "quemadísima". ¿En cuántos comerciales y parodias chafonas más pueden poner la cancioncita? Psss, le roban el encanto. No hay bronca, esta composición de Bacharach pasará a la historia más bien por Butch Cassidy que por algún comercial de carros. Y aunque ya suene terriblemente avejentada, el ánimo tranquilito ligerito y bonito y de bicicleta en una verde pradera de encanto resignado tiene una gracia innegable, pero comparte con su prima Singin' in the rain ese optimismo nihilístico y artificioso pero de una alegría desbordada que supongo cualquiera puede reconocer.


Kula shaker - Hush (I know what you did last summer, 1997)

Excelente cover de Deep purple que por alguna razón apareció en el citado soundtrack. Se trata de uno de los cortes más solidos de Kula shaker, donde los del tronadísimo Mills dan rienda suelta a sus impulsos retro y abrazan sin prejuicio alguno la influencia de Deep purple y sus contemporáneos. Digo, a mí también me gustan mucho los rollos cósmicoespirituakármicos de Crispian Mills (o al menos la intención de canalizar a George Harrison) pero qué divertido les salió lo rockero. Ver también el (aún mejor) cover de Ballad of a thin man de Dylan.

Fobia - El microbito (en vivo) (Fobia on ice, 1997)

También, Fobia y yo tenemos nuestros momentos pero en realidad no me llena. Pero qué bien su versión en vivo del Microbito, francamente. Si la musicalización en esta versión indica algo, el disco debe ser divertidísimo, pero mi hueva (quizá medio predispuesta, debo admitir) hacia Fobia y su look prolijito me ha impedido escucharlos detenidamente. Pero definitivamente aquí esa estética tan "cute" e inofensiva les funciona de maravilla, con unos arreglos como de desfile de Disneylandia que le vienen como anillo al dedo a una letra de por sí infantil (lo digo como un cumplido, que quede claro), en oposición a la fechadísima musicalización de la versión original (que sin embargo me gusta). Al menos acá lo asumen lúdicamente, no con esta seriedad amanerada y pinchemente huevona con la que afirman que "la vida es un picnic" hoy.


Placebo - Johnny and Mary (Taste in men, 2002)

A mí no me molesta en absoluto la voz de Brian Molko (de hecho medio me da cosquillas en partes raras). De hecho, creo que es de los pocos vocalistas que pueden librar una personificación azotada y autoflagelada, que tan pinche feo le sale a grupitos como My chemical romance o Evanescence, sin caer en excesos (con sus notables excepciones, claro), vendiéndola por completo. Y lo que hacen aquí con este tema original de Robert Palmer que podríamos llamar sin miedo a exagerar ochenterisisisisisísimo (ve el chistossisisisímo video), es especialmente destacable. La melancolía indiferente de la versión de Palmer la convierten en dramatismo estridente (insisto, sin pasarse), pero con cierta complicidad con el escucha. Sin tomársela en serio, pues.


Los fabulosos cadillacs - Por ese palpitar (Tributo a Sandro: un disco de rock, 1999)

Seguido me encuentro repitiendo el proverbio de "menos es más" defendiendo canciones o discos o grupos por conocer dónde está el límite y no excederlo (ejemplo: placebo y lucybell, previamente), pero hay otros momentos surreales en los que "demasiado" es la condición para lograr el objetivo. Tal es el caso de artistas de sonidos sinfónicos abrumadores como Divine Comedy o Arcade fire o Polyphonic spree, o hasta rocanroleros afectados como Roy Orbison y Sandro de América. Por ejemplo, estos últimos no serían lo mismo (perderían el chiste, podría decir) sin sus vocalizaciones grandilocuentes y sus letras tan cursis que rayan en lo kitsch.


Tal es el caso de Por ese palpitar de Sandro, interpretada aquí por los cadillacs de manera lúdica (tongue-in-cheeck, dirían los gabachos) pero no tanto como para poder decir con un rostro serio joyas como "tratando de decir, tal vez será mejor me marche yo de aquí para no vernos más; total qué más me da, ya sé que sufriré, pero al final tendré tranquilo el corazón, y así poder gritar... Yo te amo...". Amo a los cadillacs (y a sandro también, cómo chingados no).


2 comentarios:

red grandpa dijo...

todo iba bien... pero bspringsteen no vale la pena!!!

en ésa estás sólo!
and after all this will you give me a smile?

daniel dijo...

pero cómo? a poco no se te enchina la piel con Thunder road? además tú no puedes decir nada, señor fan no. 1 de Billy Joel.